domingo, 22 de marzo de 2015

De Recuerdos Constantes

Noche otoñal, el frío no es intenso, pero sin embargo hace un tenue acto de presencia su silenciosa compañía y junto a mi insomnio hecho carne logran brindarme una serie de sensaciones con la sencilla pero efectiva finalidad de recordarme que estoy vivo, o en su defecto que no estoy soñando. Traté de conciliar el sueño revisando mi viejo cofre donde se guardan los recuerdos que atesoramos, recuerdos frescos con aroma a menta y chocolate, recuerdos añejados firmes como el día en que fueron acuñados, tallados… imperecederos como los robles, recuerdos metálicos, fríos, quirúrgicos, sobre todo metálicos. A pesar de que me arden los ojos, me pesan los parpados y la oscuridad lúgubre de la habitación me envuelve, pareciera ser que absolutamente nada logra hacer mella contra el desvelo que me tiene de rehén. Un fatídico y despiadado fusilamiento de recuerdos que me acribilla a quema ropa, las ideas me golpean en la boca del estómago mientras la desalmada angustia traicionera me abraza por la espalda para que no logre moverme. Y entre los respiros que hay entre las ráfagas de golpes ella me besa en la boca dejándome un sabor amargo. Continuamente me someten imágenes del pasado indirecto, del futuro lejano, del presente inconstante, lo vivido y por vivir, los que vivieron y ya no están. En esa última frase es donde se aloja con mayor frecuencia mi pensar, idea a la que vuelvo inconscientemente recurridas veces. Como quien busca en un lugar cosas que ya sabe que ahí no se encuentran. Los busqué a todos, a ustedes. Vuelvo, con la esperanza de hallar un porqué, y me encuentro con la cruda realidad de que una vez más no se resuelve así. Nuevamente ninguno me da respuesta alguna y eso es obvio, porque ya no están más que en mi memoria. Pero una vez más voy constante a ellos, hermanos de sangre, hermanos de vida y aventuras, hermanos de mis hermanos que fueron de mi protección. Por ustedes libro sádicas batallas tan crueles como violentas con su, a mi entender, injusta ausencia. Porque su retorno en sueños me sabe a poco, me sabe a nada, mísera limosna en cuotas que no rinde siquiera para esbozar una sonrisa y sin embargo es más que suficiente para la agria tristeza que se desagota en lágrimas. Sé que todos buscamos respuestas de alguna u otra forma, tratamos de reinventarlas desde la religión, la filosofía o la música pero lamentablemente a mí nada de eso me resuelve, aunque con el fin de la noche me queda una abatida reflexión. No soy filósofo y no tengo religión alguna, no creo en dioses de ninguna índole. Sólo entiendo que la partida de un ser querido se lleva con él un sin número de anhelos que quedarán inconclusos. Miles de abrazos que no podremos brindar y el egoísta deseo de al menos un asado más, un brindis más, una copa de vino más. Y otra más y otra ¡Y caigo en cuentas de que son infinitos! ¡Sí! Incontables buenos momentos. Partió un amigo, un hermano, un ser amado que nos hará falta en las buenas y en las malas y en eso realmente me harán falta, en las buenas que quiero compartir. Duele y como duele, dolerá hasta que nos toque partir. Dolerá eternamente. Porque no hay un corte, no tenemos una razón, quedamos ligados por medio del amor al recuerdo de lo que fue y el sueño de lo que pudo haber sido, ergo la aceptación es imposible. Hoy, mañana, pasado y el resto de nuestros días tendremos que ser un poco más fuertes de lo que esperábamos, de lo que quisiéramos. Gracias a ustedes y perdón.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Dulce de Batata


Te escucho gritar, te oigo rugir.
Veo todo negro, no puedo resistir.
Te siento odiar, vomitando en mí.
El frío me envuelve, no quiero seguir.
Mientras el cuarto se hace más oscuro, la noche más negra, estamos lejos no somos nosotros.
Me pides por favor que deje de gemir.
No puedo seguir, no quiero insistir.
Te arrodillas en frente, me dice que sí.
¡Ay! Yo lo presiento, no puedo vivir.
Se exige, se corroe, se rompe, se desmorona, muere y desgarra cada instante, cada segundo.
Ya no te veo, ya no estas aquí.
No puedo respirar, ya no esta en mí.
Mi pecho quebrado comienza a morir.
La vida existe, me marcho de aquí.
Lo intenté todo, me dejé ayudar, quise lograrlo y no pude escapar por vos. Tuve un mal día,
yo sólo lo sé que no intento morir.
Quiero pedir no poder insistir.
Lamento tanto que sea  así.
Sólo puedo esperar lo que sea el fin.
En un lugar lejano, en un cuarto ya negro, rodeado de sombras,
rodeado de sombras ya no puedo correr, mi corazón ya no puede seguir, aquí me tengo que quedar ¡Amén!
Ya no puedo escapar, yo me quedo aquí.
Ya no puedo seguir, Dios, que vengan por mí.
Sólo espero que este sea el fin,
este es justo como el que creí.
Así termina el tiempo, no lo decidí.
Siendo feliz hice mi mayor esfuerzo. Deseo que no esperen más de mí. Muy endeble, todo tan frágil, absolutamente rígido, el ártico llegó en verano.
Esperando por vos me exilie por mí.
Sólo hoy quiero verte quiero estés ahí.
Aguanto un poco sólo por verte en mi sueño,
tenerte frente a mí es mi único deseo.
Esperando en un lugar alejado, en un lugar aislado, detrás de mi escudo. Esperando, sólo esperando, dentro de mi coraza me veo morir.
Estar en tus manos es mi último anhelo.
Ya no puedo seguir, estas vos ahí.
Mi corazón duele, algo tenés que hacer.
Te tomo de la mano, yo creo en ti.
Aguardando este momento, debemos partir.
No lo puedo creer, tú ya estás aquí.
Me tomas de la mano, me haces sucumbir.
Ya no estoy acá, logre sonreír. 

viernes, 24 de octubre de 2014

3 AM

Otra vez 3 am de la madrugada y mi mente inquieta no deja que me amigue con el sueño.
Recuerdos inútiles, posibles respuestas que pude dar y no dí.
Posibles respuestas que puedo llegar a dar.
Un futuro incierto que imagino más de una vez con todos sus posibles inicios, nudos y desenlaces.
Pasado con cantidad de historias de por qué hice y por qué no hice.
Oraciones cargadas de remordimiento y culpa de no haber actuado con hidalguía e inteligencia  lo que correspondía.
Mientras el mate caliente ayuda a desarrollar un pensamiento frío y meticuloso, el tiempo en la madrugada se ve congelado.
El maldito orgullo que me se levanta en armas con la estúpida frase que dice "de no ser así no sería quien soy" frase que compite contra su Némesis" quien dijo que lo que sos es mejor que lo que pudiste ser"; frase que suele sentarse a filosofar con mi autoestima lastimada, llena de errores orgullosos que no cuento. Porque aquel poeta me enseñó de chico que lo que se lleva en silencio y escondido alimenta lo más imponente de nuestro ser.
Otra vez vuelve la idea a mi cabeza como el martillo al clavo, dejándome asentado e inamovible la ida que tengo: un presente más incierto que mi futuro, un presente que se escapa de mis manos y antes de poder entenderlo pasó a ser parte de mi ayer, pues ya estoy viviendo el mañana, y así pasan los días, pasan los meses.
Y una vez más junto a mi pasado, mi reloj repite que son las 3 am, mi memoria no me deja dormir y la esperada amnesia no llega ni de casualidad, cuando me quiero dar cuenta estoy nadando entre sueños que reviven mis realidades.
Ni en los sueños se descansa, ahí también está lo vivido y por vivir para atormentar mi conciencia, para levantarme más cansado que el día anterior.
Hablan de un infierno con llamas, ojalá fueran llamas las que nos quemen eternamente y no la certeza de que con cada acto perjudicamos a queridos, a afectos que más de una ves nos tocó saludar y darle el beso de judas a aquel que nos abrazó al estar de rodillas
Tengo por bien sabido que ese será nuestro infierno, sufrir eternamente con nuestra conciencia, nuestro actos de malayas, nos tocará sufrir en carne propia lo que hicimos padecer, nos tocará repetir ver el sufrimiento encarnecido en quienes amamos y les provocamos dolor, será ver el flagelo que producimos y sentir esa tortura.

No hay dios, ni religión que nos perdone por que nosotros no nos perdonaremos.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Soldados !


De pronto mirás la trinchera que sentías vacía y que ahora pasó a estar llena de soldados, de hermanos, que reciben con el pecho los balazos de una guerra que no les pertenece, y que automáticamente hacen suya. Se sientan a su lado a degustar con una sonrisa el banquete de tu amargura y se comen lágrima a lágrima, suspiro a suspiro y no paran hasta que quedas satisfecho de haber escupido hasta la última tristeza de tu alma. En sus perfectos días soleados se acercan a vos para llover a tu lado. Sin importar la fuerza con la que arremete la tormenta están ahí; no importa si pueden llegar o no, están ahí. En su momento no importó la hora ni qué tenían que hacer. Nunca mejor enunciado, el fin justifica los medios.

Pasan por la armería que la vida les regaló y, cada cual con su arsenal distinto, salen a yugarla, arman el pack y cuando mirás ya no sos el que camina. Te empujan, te paran, te mantienen; llevan tu estandarte bien alto y si alguien pregunta por tu caída gritan NUNCA!

En el sacrificio que te toca hacer ante el demonio sufrimiento prefieren verter su sangre primero. Toman la decisión primera y se anteponen ante cualquier mal. Te protegen, te cuidan; son escudos, tu muralla y fortaleza; son el orgullo que alimenta y te hacen salir vencedor. Te defienden como sea a espada y capa, son iconos en tu vida, son quienes te hacen lo que sos, son a quienes no le deberás nunca nada, son a quienes le debés tu vida completa hasta el último respiro, son a quienes encomendás tu suerte cuando parten al otro lado, son a quienes cuidarás el día que debas dejarlos.
A los hermanos de otras madres, a los soldados que están en la trinchera; a ustedes (escudos, guerreros), a ustedes, que ante cualquier enemigo no permiten que se hable mal en tu presencia o fuera de ella, a los que vengan en tu nombre y, por si quedan dudas tendrán que pasar por encima de sus cadáveres.

Hoy toca darle las gracias una vez más y, aunque este demás decirlo y no corresponda, se repite el juramento: no importa en qué guerra estés, ni que jodido esté tu frente, cuando él o ella cae, cambiarás de frente, dejarás tu batalla, saldrás a levantar al caído y por honor jamás le dirás de las balas, ni las heridas que recibiste por ir a su trinchera. Ese es el pacto: si tu sol brilla te meterás en su tormenta, si la lluvia te moja entrarás en su huracán.

Ellos son la religión, la filosofía y la política, los tutores, las guías, quienes te corrigen, la luz al final del camino, quienes de tu esfuerzo hacen ya un triunfo, para quienes jamás fuiste derrotado ni vencido, quienes te ven ganador de todas las guerras y te convencen de eso todos los días.

No lo olvides. Porque el día que lo olvides, el día que digas no, el día que vos decidas no hacer frente pasarás a estar solo. Por cada llamado que no acudas, por cada vez que estés ausente, o elijas ausentarte, habrás dejado caer a un hermano. Lo dejaste morir y de eso no hay vuelta. Cumplirás tu palabra porque ellos cumplieron con la suya, porque son todo lo que tenés y sos todo para ellos.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Partida


No fuiste un prócer, fuiste el anti-héroe de muchos, no fuiste mi devoción ni mi meta inalcanzable, pero eras un icono ineludible. Sobre todo serás por siempre el reflejo de muchas cosas que me dijeron no sea, y al asociarlas a vos me sentí orgulloso, si ese es mi reflejo eso nos unió. Fuimos somos y seremos el mejor ejemplo del, “no, eso no se hace”. Llamarte hermano seria poco.
Lo que ayer fueron tus frases y que transcribí en máximas, hoy son un estandarte ante muchas cosas, frases que regalo con tu nombre por respeto, genialidades que en tu desquicio coherente pronunciaste con una sonrisa.
En esta fecha me toco despedirte, y por ende de mi mente busco en su memoria todas esas pequeñas herencias que me dejaste. Llegado el momento sin estarlo volviste a estar y otra vez más, como hace 17 años, no me dejaste caer.
Hoy partiste no se bien a donde, rostros extraños te dedican un destino, dudo que sea el que cada cual te elige. Jamás te gusto hacer lo que otros te decían que hagas así que seguramente tomaste nota de todos esos puertos para no caer en ninguno ni por equivocación.
La ultima ves que te despedí no sabia que iba a ser la ultima vez que te veía, pero si tenia la certeza que algún día te ibas a ir para siempre. Decisión de antaño que buscabas entre botellas y tabaco. Pasaje que te pagaste en cuotas día a día, mes a mes, año a año … 49 años, te tomaste tu tiempo.
Elegiste tu camino, llegaste a la meta, lo terminaste a tu piachere, no puedo negar que duele, las veces que pude te acompañe en el camino de a ratitos a tu lado me mostraste como se puede caminar de una manera distinta, a tu estilo. Esa fue siempre tu manera, tu Biblia y tu calefón. Nadie te pudo quitar lo bailado por que siempre anduviste de rock en rock con alguna secuencia poco clara o por demás turbia, así era tu vida así la terminaste.
Solo vos podes juzgarte por que sabes bien el como y el por que de lo que hiciste, a mi me queda por seguro que si vivieras 50 años mas o te devolvieran tu juventud lo harías de la misma manera, por que ese eras vos sin duda. Sabiendo poder hacer las cosas de otra manera, volverías a bailar en los mismos corsos.
Comenzaste tu final y terminaste tu viaje para empezar  tu nueva partida vaya a saber que te espera ahora, o que vas a ir a buscar.
Así es como concluiste las cosas, con tu fallo y sentencia, abriste nuevas heridas en mí que llevaran tu nombre con orgullo y nuevamente para que no queden dudas me volviste a dejar algo que asimilar.
Tengo que aceptar con el yugo al cuello, con tristeza y angustia, con  bellos recuerdos y una catarsis que más que tu apellido llevan tu esencia. Tu Perfume parisienes, sabor a asado, color tinto. Y una charla en la mañana tan corta pero en la que dejaste en claro quien era el Negro y que tu sangre era de orgullo y no de plasma.
- Negro mira que buena frase, “no retrocedemos, estamos tomando impulso”
- jajaja ¡eh! que este negrito feo no retrocede ni para tomar impulso

Hoy te sabia ahí encerrado y no eras vos, esa era tu cáscara…

lunes, 21 de mayo de 2012

In Memorian

Hoy no recurro a mi imaginación, pero si a mi memoria. Como siempre toco a mi puerta las ganas y no la inspiración, pero ya que la noche se repite casi como calcada a la de aquella ves, voy a tomarme el atrevimiento de contarles una noche que por sencilla paso a ser especial. Casa de mi hermana, hogar de miles de recuerdos de mi infancia, tomando mates con ella y con su gran amiga Carina, quien si a mi hermana puedo considerar madre, a Carina puedo considerar tía. Ella puede decir que me conoce, cosa que muchas tías no pueden decir. En fin, la noche es fría y garúa, con las hornallas prendidas entre mate y charla y la campera puesta le hacemos frente al otoño, van llegando las casi 9 y tanto de la noche marca el reloj y para mi desgracia fue el momento en el que apareció esa clase de personas que no queremos nunca cruzarnos, son literalmente fantasmas. Desagradables que cada tanto nos toca toparnos con su horrible reflejo, la diferencia es que no genera miedo o terror, me produce unas nauseas casi inaguantables y un mal estar que me invita a salir de ese lugar lo antes posible con cualquier excusa. Y así fue; - Esta Notebook no la entiendo, no puedo trabajar acá pfff. No encuentro nada no me sale nada! – exclame con desgano y molesto. Hermana- boludo! ¿que no entendes? es una PC! - Nada, nada, necesito mis cosas, carpeta, PC… no se es otra cosa acá no puedo- mientras me levantaba de la silla y caminaba hacia la puerta de salida. Al notar que la puerta estaba cerrada, entre al cuarto de mi sobrina, aledaño a la salida de la casa y le pedí que me abriera; - ¿Te vas tío? - Si - ¿Saludaste? ¿le dijiste a mama? - Na, si tengo que saludar la tengo que saludar a esa cosa grotesca, prefiero irme calladito. - Bueno a mi salúdame Muaaks! – encajo un besote y un abrazo hermoso Así comencé mi camino a la estación de Bosch. No hice 2 cuadras y antes de llegar a la calle Jose Maria Bosch que tenía los dedos en rigor mortis por el frío. Metí las manos en el bolsillo de mi campera de Jean que poco abriga como para engañar, jamás deje de sentir frío ni dejaron de estar endurecidos y ardidos por el mismo. Como toda noche fría, y toda caminata por aquel barrio que te vio crecer y te abrazo tanto tiempo, cada casa nueva es recordad que había antes, para no olvidarte para sentir que todavía formas parte de esa historia, Estación de servicio Isaura, el video club Via Sil , el pinar, La fabrica de gatos entre otros recuerdos monumentales camino a aquel bosque de eucaliptos , donde reside la estación de tren que tantas mañanas me vio ir al 4to grado como tantas otras que me vio mis primeros pasos al secundario. Fue ahí donde realmente nace el por que de este relato. Estación de Bosh anden con destino Federico Lacroze, mi viaje terminaría mucho antes en Francisco Beiro. Como toda la estación día lluvioso por tanto húmedo y frío, los asientos no tientan a sentarse literalmente te podes terminar de congelar, así que tome posición apoyado sobre una pared, y comencé a ver los eucaliptos moverse con el viento y respirar profundo el aroma tan peculiar de esa estación, entre la grasa de las vías y el olor a eucalipto, es un perfume que de chico reconozco acompañado de una sonrisa. El tren camino a Coronado frena y deja en la estación a 3 peculiares personajes que entre el silencio solo se escuchaban sus risas y sus acentos de alguna provincia particular, vestían de una manera muy sencilla, para darles una idea alpargatas y con ese frío sinceramente los admiré, y sus instrumentos guitarra, charango, y una caja creo se llama “caja boliviana”, todo ese conjunto de cosas llamaba mi atención. Prendieron unos cigarrillos y ya se notaba en ellos una alegría y buena onda fuera de lo común, pareciera que ni el frío ni la lluvia los molestara. Cruzaron efectivamente el anden y se pararon para mi curiosidad a mi lado y no pude dejar de observarlos enrarecido por su acento tratando de identificarlos, como para pasar el tiempo y pensar en otras cosas, escuche entre comentarios de ellos que eran casi las 22:20 y que linda estaba la noche, me sorprendió aun mas ya que son pocas las personas que como yo, disfrutan de la lluvia. Subieron a mi vagón uno se sentó en su caja, y como dando se animo y entre sonrisa con una calidez y sencillez peculiar de la gente de provincia comenzaron a hablar con su ahora publico. Sinceramente pensé ufff que bajón, seguro cantan alguna pendejada horrible, deberían no molestar a la gente que viaja cansada con esa música pedorra, que pena no tengo mp3 o celular para taparme los oídos. Si, típica mala onda prejuiciosa del 80 % de los humanos, y fue así como inevitablemente los escuche; - Hola , señores señoras, no queremos molestar somos 3 estudiantes del conservatorio de música, y esta es nuestra alegre manera de pagar el alquiler. Les comento que somos una mescolanza de provincias- entre risas- y bueno, yo soy de Salta, él de Córdoba y el… y el no se jaja ¿eh chango? Jaja bueno vamo` a cantar de un autor que a nosotros nos gusta mucho y se llama Horacio Benegas ojala les guste ¿empezar chango? , dale vo arranca que yo te acompaño… Se miraron empezaron a tocar uno la guitarra el otro su charango y por ultimo se sumo el de la caja, y sin mas comenzó a cantar una canción que a medida el ritmo me pegaba la letra me enamoro, no lo podía creer cantaba bien y con un sentimiento que llegue a envidiar no solo como tocaban su música si no como lo sentían, de los 3 temas 1 solo me dejo impresionado, el primero. Así que cuando pasaron la gorra antes de despedirse no aguante las ganas; - Discúlpame, ¿como se llamaba el primer tema? - eee… ¿chango el primero? – Mirando al de la guitarra- ... ah, si “Donde alguien me espera” - Gracias – le dije mientras le ponía en el gorro 3 o 4 pesos en moneda que tenia en el bolsillo Se bajaron en la estación Fernández Moreno, los seguía admirando con envidia por esa energía esa Buena onda que tenían, mientras ellos comentaban, lo bien que calcularon que terminaron justo en la estación que se tenían que bajar; - que bien chango! Ja ni que hubiésemos calculado ché! Increíble, me fui recordando el nombre del tema para llegar a casa a escucharlo. Mientras continúe mi viaje coreando el estribillo y pensando en no olvidarme y la energía de estos chicos, dije de esto no me olvidare nunca, baje en la estación de Beiro y comencé a caminar a la parada del 110, ya habiéndome olvidado de la mala onda el prejuicio, el enchivamiento del frío la lluvia y la amiga desagradable de mi hermana, me quedo atrás la melancolía del barrio y esas cosas semi tristes que suelen acompañar la lluvia, y solo me quedo en la mente como redactar esta historia que hoy narro. Y como moraleja final, no solo el repetido sermón de no hay que ser prejuicioso, me quedo en la mente, como algo sencillo se hace eterno en nuestra vida, como gente que no conocemos ni conoceremos se hace inolvidable, también como esa gente trasmite esa Buena onda, y te puede cambiar el animo y regalarte una tan buena sensación. Y no tenemos segunda chance de verlas y decirles gracias. Cuanto tienen y no lo saben. Por eso este texto va esos 3 chicos que jamás creo se enteren, lo mastique y pulí varias veces en el tintero para sacarlo tan fresco como lo viví. A esos 3 chicos ¡Gracias!

miércoles, 9 de mayo de 2012

Fui soy y seré

Todos los días me levanto con la idea que hay que pelearla. Que nada es regalado, luchando, rompiendo mis arterias, mis ventrículos, apretando el alma, inflando los pulmones y hacer del esfuerzo un lema tatuado en la lengua para jamás dejar de repetirlo. Un estandarte que va de yugo sobre mis hombros, soy hijo del esfuerzo y por ende a fuerza me hago a entender q sin el no soy nada y que si algo soy es eso producto bruto de el. Por necedad animal tiro con fuerza hacia adelante mis sueños. Tan logrados, formados detallados y planificados, formidables de acero puro, pesados cual concreto, frágiles y destructibles. Con el tazón del buey avanzo, o eso intento, a base de paciencia los voy armando, encajando y trato que lo mejor de mi sea parte de ellos. Y eso mismo, lo mejor de mi los hace tan pesados. Sencillo seria que lo peor de mi ganara y aflojara, o tan solo cayera en la sencillez y la mentira de buscar lo practico para hacer de ellos algo simple sin complicaciones. Pero es mi personalidad barroca la que hace de un cubo un prisma y de un laberinto un océano. No puedo pecar de sencillo o simplista. No es propio de quien en el perfeccionismo encaminó su arte. De quien hasta lo que no sabe hacer lo hace con verbo y sin pensarlo, en su perfecto desorden. Y sobre mi almohada como yunque y la noche de martillo, con mi esencia como combustible, lo vivido de ejemplo y tantos otros condimentos voy forjando madrugada tras madrugada entre sonrisas, llantos y deseos, lo que quiero ser y no quiero. Las ideas llueven como la noche que hoy me acompaña y entre gotas me cae la idea de siempre que pasa a visitarme, “si fueras más ordenado en tu mente todo seria más fácil”. Si eso fuera así no seria yo, y si fuera fácil no me costaría el esfuerzo, por ende nuevamente faltaría una parte. No me avalan mis palabras, si no todo lo que pongo en juego para cumplir con ellas y no fallarme ni fallarles. En juicio me caben todas las causas de las cosas malas o cosas buenas, cosas sin terminar o mal terminadas. Pero si así fue es porque así soy. Si fallé en algo de seguro fue por no fallarme, por no cambiar, por seguir siendo lo que soy y que quedes de testigo que nunca deje de ser. Y si ese es mi problema, no lo veo como tal. A puro coraje y la pera arriba pararé con el pecho lo que dije con la boca. Porque a grito y desgarro seguiré haciendo bandera de que tengo la fuerza de mis palabras y la potencia para llevarlas adelante. Porque es lo que soy un puñado de sueños, palabras y vivencias que a capa y espada defiendo y predico, demuestro y dedico. Por que no tengo mas para dar que lo que soy, fui y seré. Después de recitar todo este padre nuestro tome el último mate de la mañana, agarre las llaves, respire profundo y pensé en vos. “Seréis Fuertes” dijiste, hoy otras ves mas “Seré Esfuerzo” replico.