
Tal vez de lugares distintos, coincidimos. Mencioné lo agresivo del medioambiente digital y vos mencionaste lo peligroso. En este punto, me llama la atención que en el mail anterior dabas una idea más amigable, como un lugar donde uno decide; como un mar donde se puede pescar apaciblemente o con voracidad desmedida. En lo particular, no me genera paz ni tranquilidad, ya que lo siento como un océano embravecido.
Me encanta lo que decís de naturaleza, esencia y principios sin la adoctrinación implícita y explícita en la que vivimos. Creo que es por eso que quiero, en lo posible, el reencuento con las cartas, tinta y papel; pero esto me gustaría y amerita otro texto.
Volviendo al origen: estamos inmersos en aquella constricción velada. Esta herramienta de manipulación de masas de gran fuerza —ya que convive con nosotros a instancia del bolsillo— responde a una agenda y nos acota fuerte mediante el algoritmo. Sabe qué es lo que queremos; nos domestica en cómo nos quiere. Es la maquinaria más eficiente para hacer de la pluralidad de las pluralidades, y toda su multiplicidad, algo hegemónico y apacible.
Hace unos días me llegó la idea de que cuando hay paz es porque todas las otras posibilidades fueron eliminadas. Cuando hay tranquilidad —o sea, cuando no hay conflicto— es que todo pensamiento divergente, cualquier otra voz, fue callada. Donde hay una imposición hay un poder que aplica su fuerza, manifiesta en todo su sobrepotencia. Entonces: el deseo o la necesidad de tener una red, ¿no es implantado? Y por medio de esta, los deseos, las necesidades y las figuraciones que presenta.
En palabras de Marilyn Manson: miedo más consumo. Y lo muto: el miedo y los consumidos. Si no formás un IG de laburo, no laburás; si no formás un IG personal, no tenés vida social. Justamente: estás por fuera de la "red social". Es dicotómico que las redes sociales pasaran a ser la socialización más impersonal. ¿Todo esto no es impuesto como otras modas? Pero mutan a la velocidad de la luz haciéndose como moda imperecedera fagocitadora.
Como novedad, democratizó; todos tenían acceso y daba relevancia en cierto punto a todos por igual (en los orígenes, cuando la maquinaria no entendía bien cómo usarla y potenciarse en ello). Ahora, sin embargo, todos pueden si y solo si... algo bastante religioso platónico. Todos vamos a ir al cielo si:
* Nos portamos bien.
* Desayunamos sano.
* Vamos a la iglesia y leemos la Biblia.
* Si en los primeros 4 segundos convenciste.
* Si dura menos de 25 segundos.
* Si genera engagement.
Pluralidad de pluralidades hegemonizadas, monotonizadas. ¿Redes sociales o religión?
Entre los textos de Badiou entendí que la política es la administración eficiente de lo político, de aquel cambio disruptivo que genera una verdad. Pero luego de su explosión, acaecimiento, devenir y administración, esta última política (y no necesariamente partidaria) —o sea, una vez que pasa a formar parte de nuestro constructo, establishment o lingüística— pierde la fuerza inherente que la creó y nuevamente pasa a ser un engranaje más de la maquinaria inhumana y opresiva del discurso impuesto por normadores o mediadores.
También permite la masificación de perfiles carentes de empatía. Pero para que eso crezca, ¿no tuvo que prepararse el terreno? Si un líder crece y se masifica su mensaje por un medio es porque ese medio es el propicio para su desarrollo. El medio como herramienta; sin embargo, tuvo que ararse la tierra, tuvo que haber tierra. La estratagema es más profunda cuando lo analizás detenidamente. Qué fuerte que perfiles como estos, con tan poco por construir y tanto por destruir, sean en definitiva los que son impulsados mediante una maquinaria nueva y adictiva como las redes y su nueva represión abrigada, cálida y confortable. Parafraseando a Dostoyevsky y deformándolo: no hay peor prisión que la que no se puede ver o, por la positiva, la mejor prisión es la no percibida.
Mencionabas que las personas vuelcan sus frustraciones; creo que también algo más: su ego o su meta-ego. Para ser claro: no su ego en sí de lo que son, sino su ego de lo que desean representar. Ese ego que forma y proyecta un avatar representativo de lo que quisieran ser y no son, amando más a su discurso y sus palabras que a lo que realmente piensan o sienten. Ese "acá en redes puedo ser tan perfecto y juzgar desde un lugar a todo aquello que en vida no me animo a enfrentar".
Herida, frustración, meta-ego. La inflación del ego desde la inexistencia de un hecho inventado. Me refiero a que desde que practico natación conocí infinidad de nadadores sin piletas; nadadores de kilómetros que no mojan los pies en una palangana. En palabras de Dolina, la gente no quiere leer, quiere haber leído. Y me decanta la idea en que la gente no quiere hacer, la gente quiere decir que hizo. No encuentro respuesta clara, sino una sinergia de todas que no logro diseccionar.
Entre todos esos textos e ideas que reinan y pregonan las redes, el patriarcado que mencionás y la temática incels como producto de estas nuevas tendencias, noto la instalación del mensaje de que "el amor de antes era mejor". Algo que en particular no sé y solamente me permito dudar; y lejos de deslegitimarlo, habría que ver qué se llamaba amor antes y qué es lo que las nuevas generaciones llaman amor. Porque el amor, como parte de las columnas que forman el filosofar humano, es hijo de su tiempo y comprensión.
Entonces, si quisieran volver a ese amor —o esa representación del amor que era el reflejo o proyección de inseguridad, miedo y aceptación, culpas y mandatos sociales macro y micro (macro a nivel social, país o ciudad; micro familiar, sin dejar de lado lo religioso)— habiendo cambiado todo eso, ¿se puede volver? ¿Puede volver el individuo a lo de antes habiendo atravesado tantos eventos? En tanto la mujer no solo no es igual, el contexto sociocultural y la demografía no son iguales. Habiendo tantos cambios, ¿se puede volver a habitar el mismo rompecabezas cuando las piezas que se salieron cambiaron?
Entiendo que nada puede ser igual luego de un acontecimiento, ya que este modifica no solo el presente, sino la interpretación del pasado y al sujeto en el futuro por su fidelidad al evento y su devenir. Quiero decir: para que la mujer o la sociedad vuelvan al pasado habría que sacarles todas las comodidades que en este presente obtuvieron, y en eso caerían las redes, lo cual me da la sensación de ser una hipótesis antitética.
Todo es más plural y multifacético. Toda sociedad hoy es más cosmopolita y policultural, un mosaico de mosaicos. Esto permite también, en lo macro, la generalización; y eso es una fuerza más aplastante. Se tiende al relativismo, lo cual me sabe a nihilismo de poca monta que no permite lo mejor de este último: el nihilismo como la nada, el nihilismo como silencio, el silencio como aceptación y la aceptación como yugo. Las redes como un desierto donde mueren las pasiones.
Elijo el nihilismo nietzscheano de quitarle sentido a todo para transgredir con mi propia potencia.
Mirando ahora el caldo de cultivo que se puede generar en la mujer, la finalidad es la misma y el discurso diferente: "Tenés que elegir al hombre que representa esto o tiene las condiciones de ser A, tener B y potencialidad de C". Y hacerlo coincidir con que el deseo o legitimación del hombre sea: "Tenés que ser A, tener B y potencialidad de C". Finalmente, viceversa, ya que tiene que haber una elección mutua. O sea: ¿si un individuo acepta ese mensaje automáticamente lo convierte en deseable para el otro? No. Con lo cual la maquinaria es tan voraz y masiva que logra modificar el discurso al punto de no pensarlo y fusionar el discurso de lo que tengo que representar y lo que tiene que ser deseable para dos singularidades, homogenizando todo.
Es tan violento y excluyente que no puede generar otra cosa que violencia; una violencia pasiva haciéndola de una infinitud inconmensurable. Hay tanta estética en todo, ya que es lo que se aprecia: lo bello, lo inocuo, la frialdad de lo congelado en el tiempo, el pasado bello, lo estático que no se anima. Cuando la entrópica tarea de la inestética y el involucrarse de lleno en lo que moviliza es tan vitalizante.
La triangulación entre lo ontológico, epistemológico y lo teleológico con la filosofía como referí de esa batalla interpretativa, hermenéutica y apasionada que forma una verdad que puede romperse y reinventarse: la vida. Mientras, en el terreno de las redes, todo es estético y efímero en lo que se abre y cierra la aplicación. Todo queda en un debate que no los toca, porque son contextos que no viven ni por asomo; no son suyos.
Se genera un mecanismo de desapego bestial, una infidelidad a lo que sucede, como olvido instantáneo en lo que se vuelve a dejar el celular en el bolsillo o se cambia de aplicación a una más "bella". La evasión como medio ante la falta de responsabilidad porque no hay registro. No pueden dejarse movilizar por el evento observándolo desde las redes; es más fácil el negacionismo para la afirmación como refugio.
Elijo el rayo que me inunde de devenir y en ello poder habitar el Nombre y ser contemporáneo al presente que se parte y reconstruye en un eterno retorno: muerte y nacimiento; esperanza y sueños. La vuelta a un amor del pasado sería un viaje en el tiempo. No sé si lo quiero; no es mi elección, no me gustaría ser un empedernido nostálgico.
La espontaneidad del aquí y el ahora, la belleza de un evento es la estrella fugaz que en su inmediatez de su suceso y lo rápido de su finitud, de esa extinción, lo mágico de lo raro. Porque es un evento que sin duda se repite incansable como cada segundo, pero fortuito al punto de estar agradecidos de estar en el momento correcto, con la oscuridad justa para que, mirando al cielo, de repente haya un flash y pudimos vivirlo; tan estético e inestético.
Sin embargo, observo que nos quieren como humanos/animales sin registros que por ende no pueden con las emociones; se abruman con las pasiones. Y me llega el eco de aquellas líneas que recitan:
Como dialogues con vos, dialogarás.
Como te ames, amarás.
Como te evites, evitarás.
Habitarse a uno mismo con amor a lo que uno es y esa potencia de vida que nos rebalsa en lo que uno construye y avanza. Amar al otro en lo que el otro habita y proyecta. Y por ello, tirarse de cabeza en la vida para permearse de ella y su devenir. Que nos parta un rayo.
Sin embargo, es desconsolante que hoy la agenda marque el habitar las redes y las agendas que no nos pertenecen. No nos pertenecen por falta de vida.
Parafraseando y mutando a José Ingenieros: Las personas, los individuos sin ideales ni particularidades, viven lejos de las luces para no proyectar sombras y tener que ver en ellas la silueta de sus propios cuerpos.